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Los CEOs también se equivocan

Detrás de los éxitos, hay múltiples decisiones en las que fallaron. Lo importante es recuperarse y aprender

No es fácil, para nadie, aceptar cuando ha cometido un error. En el mundo de los negocios — en donde estamos más bien acostumbrados a contar los aciertos y los éxitos de heroicos CEOs y emprendedores, es aún más raro encontrar a quienes estén dispuestos a hablar de sus equivocaciones.

Pero dejar de conocer los errores significaría también perder extraordinarias oportunidades de aprender — y más cuando los protagonistas son personas que son reconocidas profesionalmente justo por lo exitosas que han sido.

A continuación, cuatro historias que dejan lecciones claras.


El Tec de Monterrey estaba en la primera fase de un proceso de transformación. Liderados por un nuevo rector y un nuevo presidente del consejo — Salvador Alva y José Antonio Fernández Carbajal — habían sintetizado la visión en un concepto claro y significativo a la vez: formar líderes con espíritu emprendedor y sentido humano, en un contexto global.

Había interés de tener una institución académicamente mucho mejor, con más calidad, mucho más enfocada a transformar la vida de los estudiantes, aunque eso significara menos volumen y menos crecimiento”, recuerda Salvador Alva, en entrevista con Whitepaper.

Esto implicaba todo tipo de cambios — algunos de mayor profundidad, algunos más bien estéticos. Uno de los primeros cambios simbólicos había sido mudar al equipo directivo a unas oficinas abiertas. Ahora avanzaban en todo tipo de proyectos, incluyendo cambios a las instalaciones y al mobiliario, así como también a los programas educativos y las propuestas para los alumnos.

Había un tema que ya había llamado la atención de Salvador.

Yo notaba, y notábamos todos, que ni los estudiantes ni quienes trabajábamos en el Tec usábamos ropa con los logotipos del Tec, como sí sucede en todas las grandes universidades del mundo. Vas a Boston, y mucha gente viste ropa de las universidades. Nos preguntamos por qué en Monterrey nadie usa la ropa con los escudos del Tec”.

Hablaron con expertos en diseño, y llegaron a la conclusión que al Tec le faltaba una nueva imagen, más fresca, que pudiera ser utilizada para otras aplicaciones. El escudo original, de varias décadas de antigüedad, funcionaba bien para títulos y documentos oficiales; decidieron mantenerlo, pero crear un nuevo logo, moderno, que ayudara también a transmitir cómo evolucionaba la institución.

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